Bayas, bayas por todas partes!

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Miré mi reloj antes de salir de casa en mi bicicleta. Son las 8:47 de un martes por la mañana. Soleado, encantador y veraniego. Fui en bicicleta hasta el mercado local; está a apenas unos minutes de dónde vivo. Ya puedo sentir el dulce y fresco sabor, el agradable olor… de fresas frescas, recogidas esta mañana. Esto es lo mejor del verano: las fresas frescas. Aquí en la tierra del sol de medianoche la temporada es corta pero intensa. Cuando las bayas crecen, lo hacen 24 horas al día. Nunca parezco saciarme de fresas en verano, y al menos tengo un litro al día. Realmente compro lo mismo que el resto de ciudadanos, quienes las congelan para tener hasta la próxima temporada. Las mías nunca llegan al congelador. Estamos consentidos con una naturaleza y medio ambiente limpio y puro aquí, en el norte. A veces me da la sensación de que no nos damos cuenta de la suerte que tenemos, ya que para nosotros es completamente válido comer arándanos directamente del bosque, recolectar setas salvajes y bayas. Hay un exceso de provisiones en nuestros bosques y por suerte los fineses son bastante buenos cuidando de ello. Probablemente el largo invierno nos ha enseñado a conservar los sabores y las vitaminas del sol veraniego para disfrutarlos durante los fríos meses de invierno. Esto me hace recordar la primera vez que tome “Crème Brûlé” con bayas en el Restaurante Ukonkivi. Había algunos arándanos y frambuesas sobre el perfecto y conocido postre. Parecían frescas, pero estábamos en medio del invierno y las bayas importadas o cultivadas no tienen esta clase de gusto. Por eso, después pregunté al dueño del restaurante, Heikki, cuál era el secreto de esas bayas. Me dijo que eran frambuesas salvajes que crecen en su jardín trasero y que él las recolecta, congela con cuidado y coge sólo las justas cada vez que prepara el postre. “Increíble”, pensé.  Un restaurante dónde el dueño recolecta las bayas que sirve en sus platos. Menudo trabajo, eso son muchas bayas! “No, si en realidad es un hobbie, ni siquiera me parece estar trabajando” me explica Heikki.

Otra historia sobre bayas se esconde tras el postre en el “Forest Restaurant Huilinki”. Las bayas son marinadas con un suave sirope, con sólo el azúcar justo para hacer desaparecer la amargura de los diferentes arándanos. Recolectados a mano por los dueños del restaurante Hannu y Tellervo.” “Bueno, crecen en la puerta de nuestra casa” dice Tellervo riendo. La temporada pasada estuve en una de las cabañas de LomaLopotti, en los alrededores del “Forst Restaurant Huilinki”, y descubrí setas creciendo en abundancia alrededor de las cabañas. Fue un sueño recoger setas, entrar y preparar una sopa deliciosa. Pero aún no es tiempo de setas, es tiempo de sabores de verano. De vuelta a casa con mi porción diaria de sol y vitaminas, me siento en mi hamaca y a comer! No hay mejor sabor en que el de una fresa veraniega recogida esta misma mañana.

 

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